Así a bote pronto, el Estado de bienestar me resuena como una de esas argucias que utilizaban los burgueses, según Marx, para mantener al capitalismo apaciguando a la clase obrera. Pero en tiempos de Marx todo era más fácil, los buenos eran los pobres y los malos eran muy malos, pero que pasa ahora, cuando los malos se hacen pasar por buenos, y los pobres son los malos, que es el Estado de bienestar ahora que se dedica a defender a los proletarios aburguesados de los males del capitalismo, mientras sirve para preservar ese mismo capitalismo del que nos defiende a nosotros, pero no a muchos otros…
Salvando estos recuerdos de la critica fácil, adentrémonos un poco mas en la cuestión, parece claro que lo llamamos Estado ” de bienestar” por que se a auto impuesto el deber de ofrecer el bienestar a sus ciudadanos, esto lo discutiremos mas tarde. Pero ¿qué es el Estado en sí mismo?
Según Max Weber, se trata de la organización de base territorial que reclama para sí el monopolio de la violencia legitima en ese territorio. Si aceptamos esta definición que aunque puede que sea algo vaga es sin duda irrefutable, el “Estado de bienestar” seria la organización territorial que reclama para si el monopolio de la violencia legitima con el fin ofrecer una grado de bienestar a sus ciudadanos. En el caso del Estado democrático, son los representantes electos los que eligen cuales son esos grados de bienestar adecuados (generalmente educación, sanidad, vivienda) y cuales son los medios adecuados para conseguirlo. Y problema entonces se plantea cuando la gente no esta de acuerdo en estos mínimos, o en las formas, debido a que el Estado impone estas medidas gracias a su uso de la fuerza(mediante sanciones impuestos, etc.)
Un ejemplo de critica al Estado de bienestar seria el de los liberales, neo liberales o neocon que critican que esta imposición limita el mercado.
Otro caso seria el de los grupos de izquierda moderada, que consideran insuficientes las medidas adoptadas (recordemos la reciente protesta en Francia por una vivienda digna, que llevo al gobierno a crear una nueva ley de vivienda) o las protestas que se están dando actualmente en nuestro país con los mismos objetivos, y que critican las medidas propuestas pro el Estado pro considerarlas insuficientes, o exageradas (por ejemplo el follón de los pisos de 30 metros, o las acusaciones a la Generalitat por sus medidas contra las viviendas vacías)
Otra crítica típica seria la marxista, de que el Estado solo concede estas pequeñas ayudas a los ciudadanos para desinflar el movimiento obrero.
Y finalmente las de aquellos que no tienen la menor intención de vivir como se pretende que es normal y comprenden al Estado como opresor de sus libertades.
Con estas primeras reflexiones no muy concienzudas, me encamino a leer los textos, que sea lo que dios quiera. xD
Curiosamente, cuando empecé a pensar sobre el Estado de bienestar pensaba instantáneamente en economía y política. Sin embargo después de lo que he leído y reflexionado sobre el tema me temo que nos encontramos ante una cuestión mucho mas compleja.
Esta claro que el Estado es un organización política y que ejerce una serie de poderes que intervienen fuertemente en la economía, pero desgraciadamente hablar de Estado y de economía por separado es ciertamente difícil, ya Adam Smith liga su teoría económica a la producción del Estado en “La riqueza de las naciones” y Weber liga la idea de ciudadanía al librecambismo.
Pero empecemos por el principio, ¿que es el Estado de bienestar? Es mas, ¿que es el Estado?
Dando por bueno el análisis de Max Weber, se trata de la organización de base territorial que reclama para si el monopolio de la violencia legitima en un territorio. Añadiendo a esto la teoría del contrato social de Rousseau, según la cual el Estado es quien vela porque se cumpla ese contrato, tendríamos una posible base para enfrentarnos a estas cuestiones.
Otra vez, ni siquiera estas teorías están consensuadas, pero son estas las que utilizaremos a lo largo de este escrito por su generalidad. Ahora que hemos concretado un poco a que nos referimos con Estado, demos un paso más hacia la idea de Estado de bienestar. Para ello reflexionemos sobre el papel del Estado en la economía y lo que se entiende por bienestar en el contexto del discurso económico, que es el paradigma de la modernidad.
El Estado, interviene en la economía principalmente mediante políticas monetarias y fiscales. Las primeras son medidas macroeconómicas que sirven para regular principalmente la inflación, las segundas, regulan los impuestos y las relaciones entre los actores económicos. Otra de sus funciones es hacer de juez (y parte) en sus disputas así como ejercer la violencia necesaria para hacer cumplir mediante el sistema judicial los contratos.
Estas, a menos que se me pase alguna, son las únicas competencias que según las teorías del libre mercado deberían tener los Estados, y por supuesto los impuestos y su función de mediador deberían estar reducidas al mínimo exponente con el fin de dar mayor libertad al mercado.
Pero es en este Estado liberal sin grandes repercusiones económicas donde surgió el crack del 29 y la crisis de los años 30, y por consiguiente el replanteamiento de las teorías económicas clásicas.
En este contexto surgió la teoría económica keynesiana, que recomendaba solucionar la crisis controlando (en este caso aumentando) la demanda mediante el gasto público. La idea era que el Estado se endeudara para financiar el incremento de la demanda, esto repercutiría primero, aplacando la crisis y después generando empleo al aumentar la producción, todo ello llevaría a un incremento de la actividad económica que permitiría al Estado ir pagando la deuda, este sistema será el que seguirá Roosvelt en el llamado “new deal” americano.
Bajo este contexto económico acabó la 2ª guerra mundial, los países europeos están arruinados pero tras varios años de guerra en que las políticas intervencionistas han estado al orden del día y el fenómeno del ” triunfalismo reconciliador ” llevan a los Estados a intervenir activamente en la economía. Los sindicatos olvidan la lucha de clases y aceptan lo que Marx calificaría como un socialismo burgués mientras que los Estados adoptan un modelo de “economía tripartita” haciendo de juez entre sindicatos y patronal. Este intervencionismo estatal tiene como principal pilar un gasto social fuerte, fundamentalmente a través de la educación, la sanidad y las compensaciones por desempleo y jubilación. Aunque también habrá un fuerte gasto en sectores clave como las compañías energéticas o de comunicaciones, que irá cayendo en general tras la crisis del petróleo en la nueva ofensiva neoclásica o neoliberal encabezada por Margaret Tatcher y Reagan.
Es a este Estado intervensionista, que asume la responsabilidad del bienestar de su población, al que se suele llamar Estado de bienestar; aunque esta forma de cobertura social ya existiera en los países nórdicos antes de Keynes, esto se debió más a razones políticas que económicas pues se realizó como propuesta política antes de conocer los beneficios de las prácticas keynesianas. Fue un proyecto del partido social demócrata sueco conocido como “Folkhemmet”, y tiene también mucho que ver con la peculiar filosofía de vida sueca, conocida como “lagom“. También seria correcto resaltar que existen países, como EEUU que aunque realizan practicas económicas que podríamos considerar keynesianas, mantiene un gasto anual en “defensa” que supone casi un cuarto de su presupuesto, en vez de en políticas sociales.
Seria interesante reflexionar sobre el por qué de este Estado protector para con sus ciudadanos, que busca la estabilidad económica. Descubrir si busca la estabilidad mediante el bienestar social, o viceversa. Así como adentrarse en la noción de ciudadanía; Curiosamente Weber, autor de la definición de Estado en la que nos manejamos, considera al capitalismo el creador de la idea de ciudadanía, ya Marx habla del socialismo burgués que busca hacer creer que el capitalismo y la burguesía son necesarias para la sociedad, y ya a principios del XIX existían en Inglaterra algunas medidas que regulaban las condiciones de seguridad y salubridad en el empleo o la jornada laboral. También el Canciller Bismark aplicó ciertas medidas de carácter social. No tengo el tiempo necesario para adentrarme en estas cuestiones, pero para aclararlas me han recomendado la lectura de un libro de Luis Enrique Alonso, “Trabajo y ciudadanía: estudios sobre la crisis de la sociedad salarial”, cuando lo lea proseguiré con el análisis histórico de estas cuestiones.
Ahora que tenemos algo de perspectiva histórica, volvamos sobre el Estado interventor. Antes expusimos las formas que tenía el Estado de intervenir en la economía, pero no hemos tocado aún la forma en la que éstas pueden ofrecer bienestar.
El Estado recauda fondos a través de los impuestos,que en las democracias actuales suelen estar divididos entre:
-Impuesto sobre la renta de las personas físicas, que grava los sueldos o los beneficios personales.
-Impuesto de sociedades, que grava los beneficios de las empresas.
-Impuestos indirectos, que gravan mediante un valor añadido los productos.
Con estos impuestos se financia la estructura estatal en sí misma así como las diversas políticas redistributivas, que es como se conoce a aquellas que pretenden suavizar los efectos de la mala distribución de los beneficios causado por las plusvalías. Estas políticas suelen tener marcado carácter social y constituyen uno de los principales gastos en el Estado de bienestar, principalmente el gasto en pensiones y seguros de desempleo.
Además el Estado se compromete a ejercer de intermediario entre la patronal y los sindicatos, y de hacer cumplir las leyes de protección de los trabajadores.
Estas medidas se encuentran principalmente con dos problemas. El primero es un problema político: para que sean efectivas se deben aprobar presupuestos adecuados, pero no siempre es posible debido a la inamovilidad de ciertos presupuestos como. por ejemplo, las pensiones que representan casi un tercio del total de gastos. Además depende de la alineación política del gobierno, así como de sus necesidades electorales para ganar las siguientes elecciones.
Por otro lado se encuentra una creciente crisis fiscal, las empresas utilizan artimañas legales para no pagar impuestos o pagarlos en regiones específicas donde la carga impositiva es menor*, los grandes contribuyentes también huyen del pago de impuestos, ya sea físicamente, afincándose en paraísos fiscales, o mediante maniobras legales para esquivar al fisco. E incluso los trabajadores autónomos engañan a la hacienda pública (quién le pide factura a un fontanero o no ha hecho nunca una carrera en un taxi sin “levantar bandera”)
De esta forma, gran parte de la carga fiscal recae en los asalariados, que son generalmente aquellos a quienes va dirigida. Según un estudio reciente, (Visto en el confidencial donde se encuentra un resumen del mismo) las rentas del trabajo soportaban en 1998 el 77% de la solidaridad fiscal. Lo cual tiene una obvia repercusión sobre la capacidad del Estado para la redistribución.
Y mirando datos más actuales, como las estadísticas del INE sobre los ingresos tributarios (tabla al final del texto), se ve perfectamente como la suma del IRPF y el capítulo 2, que engloba todos los impuestos indirectos, suman de media más de 4 veces el impuesto de sociedades, o lo que es lo mismo, representan 4/5 partes del total de los ingresos del Estado. Lo cual, pone de nuevo en entredicho la capacidad del Estado para la redistribución, así como para mantener el sistema de pensiones a largo plazo.
Pero ésta no es la única función del Estado de bienestar, éste también se debe ocupar de que la economía se mantenga en un crecimiento estable (según Marx el capitalismo sólo puede existir en continua expansión) y para ello debe hacer lo posible para evitar crisis económicas que llevarían al desastre el sistema de bienestar social. En caso de crisis se reduciría drásticamente la actividad económica, lo que repercutiría negativamente en la recaudación fiscal y por tanto en la capacidad del Estado para mantener el sistema de pensiones y pagar al funcionariado, agravando aún más la situación. Quizás uno de los peligros de la ofensiva liberal contra el Estado de bienestar, es precisamente el escaso poder económico que podría ejercer un Estado de bienestar minimizado ante una crisis.
Otro peligro de la cesión de competencias por parte del Estado, que se manifestaría también durante una crisis, sería la imposibilidad de pagar a las empresas por los servicios prestados al Estado. Lo que puede conducir desde la total privatización de estos servicios, pasando de ofrecer un servicio a éste, a ofrecérselo directamente a los ciudadanos. Hasta la pérdida del monopolio de la violencia legitima por parte de un Estado incapaz por si solo de ofrecer seguridad a sus ciudadanos. Este ultimo punto que parece tan lejano se puede contemplar claramente en las calles de Bagdad, pero también en el incremento de la seguridad privada en España, como por ejemplo en el Metro de Madrid.
Sumando a esto la pérdida de poder real frente a los grandes actores económicos, ya sea por causas políticas; los “lobbys” de presión (legales o no), los posibles costes electorales que acarreen ciertas medidas. O por causas puramente económicas como pueden ser la deslocalización de las empresas y la perdida de puestos de trabajo que conlleva. Nos hacemos una idea de cómo las grandes empresas pueden cuestionar las reglas del Estado y vemos como también por esta vía se resta efectividad a la redistribución.
En Europa, los estados también están concediendo poder a organizaciones supranacionales** mas concretamente en España también a las comunidades autónomas. Todo esto nos deja entrever como la parcela de poder del estado se reduce cada vez más.
En cualquier caso, y fueran cuales fueran los objetivos iniciales, el problema del intervensionismo estatal en la economía está fuertemente politizado. Se le ha criticado desde todas las posiciones posibles, lo cual por cierto ha dado lugar a sorprendentes coincidencias.
Desde las posiciones más marxistas, se le critica por ser un enorme parche frente a los excesos del capitalismo, que amuerma al proletariado y retrasa la inevitable revolución. También desde posiciones cercanas a esta, se le acusaría de ser poco intervencionista y muy individualista.
“Centrándonos” un poco más, los social-demócratas, sus principales valedores, suelen criticar su falta de medios o sus insuficientes medidas. Además de su extrema politización, que convierte el bienestar ciudadano en un mero medio para alcanzar o mantener el poder.
Desde la derecha, se ha puesto en duda el deber moral del Estado de atender a nadie, al fin y al cabo todos nacemos iguales y quien no tiene algo es porque no se lo ha ganado.
Los liberales, neo liberales o “neocon” critican que esta imposición limita el mercado.
Por último, los extremos de ambos lados, ácratas y liberales más extremistas que censuran la idea de estado en si misma.
Visto ahora todo de forma global, parece que el Estado de bienestar aunque nos protege hasta cierto punto del capitalismo más agresivo, tiene una mayor importancia como estabilizador de la economía y como defensor del capitalismo. Aunque muchos Estados conservan formas de redistribución mucho más eficaces que el español o el inglés, estos países demuestran cómo la desestructuración del Estado de bienestar sólo sigue mantiene sus capacidades para defender lo económico. Como ya decíamos al principio, parece que lo que liga al Estado con la economía es más fuerte que lo que le liga al bienestar de sus ciudadanos.
|
|
PORCENTAJE DEL PIB
|
|
|
1999
|
2000
|
2001
|
2002
|
2003
|
2004
|
|
TOTAL INGRESOS TRIBUTARIOS
|
16,85
|
16,92
|
16,77
|
13,56
|
12,31
|
11,99
|
|
CAPÍTULO I
|
8,20
|
8,33
|
8,38
|
7,90
|
7,14
|
6,91
|
|
IRPF
|
5,43
|
5,27
|
5,54
|
4,65
|
4,21
|
3,63
|
|
Sociedades
|
2,59
|
2,82
|
2,64
|
3,09
|
2,81
|
3,11
|
|
IRNR (3)
|
0,13
|
0,18
|
0,14
|
0,15
|
0,12
|
0,17
|
|
Patrimonio
|
0,05
|
0,05
|
0,05
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
Resto capítulo I (2)
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
CAPÍTULO II
|
8,45
|
8,41
|
8,15
|
5,49
|
5,01
|
4,94
|
|
IVA (1)
|
5,44
|
5,48
|
5,32
|
3,71
|
3,48
|
3,48
|
|
Especiales (1)
|
2,73
|
2,64
|
2,54
|
1,50
|
1,25
|
1,16
|
|
Alcohol
|
0,13
|
0,12
|
0,12
|
0,12
|
0,10
|
0,10
|
|
Cerveza
|
0,03
|
0,03
|
0,03
|
0,03
|
0,03
|
0,03
|
|
Productos intermedios
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
Hidrocarburos
|
1,58
|
1,49
|
1,42
|
1,37
|
1,25
|
1,21
|
|
Tabaco
|
0,67
|
0,69
|
0,69
|
0,71
|
0,67
|
0,66
|
|
Medios de transporte
|
0,20
|
0,19
|
0,18
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
Electricidad
|
0,11
|
0,11
|
0,10
|
0,10
|
0,10
|
0,10
|
|
Primas de seguros
|
0,12
|
0,13
|
0,13
|
0,14
|
0,14
|
0,15
|
|
Tarifa exterior
|
0,15
|
0,16
|
0,15
|
0,13
|
0,13
|
0,15
|
|
Azúcar e isoglucosa
|
0,01
|
0,01
|
0,01
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
Resto capítulo II (4)
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
CAPÍTULO III
|
0,19
|
0,18
|
0,24
|
0,18
|
0,15
|
0,14
|
|
Tasas de juego
|
0,05
|
0,05
|
0,05
|
0,00
|
0,00
|
0,00
|
|
Otras tasas
|
0,06
|
0,06
|
0,12
|
0,11
|
0,08
|
0,07
|
|
Otros ingresos
|
0,08
|
0,07
|
0,08
|
0,07
|
0,07
|
0,06
|
1) En 2002 la recaudación del Estado se reduce fruto de la cesión de impuestos, al entrar en vigor el Nuevo Sistema de Financiación Autonómica. El total de Impuestos Especiales no coincide con la suma de los impuestos al estar minorado por el montante global de la cesión.
2) A partir de 1998 incluye sucesiones y donaciones.
3) Impuesto sobre renta de no residentes.
4) A partir de 1998 incluye transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.
Fuente: Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT)
Copyright INE 2007
* Un ejemplo muy aclarador seria el de grandes empresas que venden a sus filiales el producto casi a precio de venta, dejando un margen muy pequeño para pagar los costes de funcionamiento. Estos intercambios se producen fuera del mercado lo cual pone en duda la validez de la teoría económica y nos acerca a pensar en una especie de planificación privada.
** “Está empezando a ser muy claro para la Izquierda europea que se ha producido una pérdida substancial de soberanía nacional en esferas de economía y defensa” Clauss Otte , Reflexiones sobre el estado del bienestar y el futuro del socialismo
Fuentes;
Secretaría general de presupuestos y gastos:
http://www.sgpg.pap.meh.es/SGPG/Cln_Principal/Presupuestos/Estadisticas/
Instituto Nacional de Estadística:
http://www.ine.es/
Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Portada
/Fiabilidad wikipedia:
http://ideasydesvarios.blogspot.com/2007/01/la-fiabilidad-de-la-wikipedia.html
Bibliografía:
La crisis fiscal del Estado, James O´Connor, Ediciones Península
Lecturas de Economía
Lecturas de Introducción a las Ciencias Políticas